Balsaje en el rio La Vieja, plácida aventura en el Quindío

Balsaje río La Vieja - Quindío

Balsaje en el rio La Vieja es una de las actividades predilectas de los aventureros que buscan los aficionados a la naturaleza y a los planes distintos durante los días de descanso o de vacaciones. Las balsas son embarcaciones hechas de guadua, especie de bambú americano, cuya siembra es abundante en la zona del Eje Cafetero, siendo una de sus plantas emblemáticas con las que se hacen artesanías, construcciones y estos aparatos en los que se practica balsaje en el rio La Vieja, llamados champalas por los indígenas quimbayas.

Vale anotar que fueron precisamente  los antepasados aborígenes quienes dieron origen a dicha forma de navegación, que se preserva ahora como balsaje en el rio La Vieja, y con lo cual se rinde una especie de  tributo  a las tradiciones de la región cafetera. Son varias las empresas en el Quindío que ofrecen  el plan turístico y a las que deben acudir quienes deseen un plácido paseo a los largo de los tramos navegables y con el marco de una generosa vegetación.

Quimbaya, puerto de embarque para el balsaje en el rio La Vieja

Los navegantes que lleguen a Armenia y desde allí quieran iniciar la ruta, pueden contactar a alguna de las compañías legalizadas y autorizadas, la cual se encargará de preparar toda la logística. Por lo general, se ofrece desde el servicio de transporte, hasta el de alimentación a bordo de las embarcaciones, cuando ya se esté practicando el balsaje en el rio La Vieja.

En camperos Willys, conocidos en el Eje Cafetero como yipaos, se llega al municipio de Quimbaya, distante 20 km al noroccidente de la capital del departamento. Desde allí se busca la vereda Puerto Alejandría, donde se localiza el punto de embarque para iniciar el balsaje en el rio La Vieja. Un paseo de aproximadamente cuatro horas, tiempo que transcurre sobre la calma de la corriente y que lleva hasta cerca de Alcalá y Cartago, poblaciones vallunas.

Balsaje en el rio La Vieja, aventura y fiambre

De las champalas de los antiguos quimbayas, se llegó  a las balsas con barcas y carpas en las que los viajeros van cómodos y seguros, al mando de expertos bogas que dirigen  los recorridos. El balsaje en el rio La Vieja es una experiencia segura, sin embargo, las empresas prestadoras de servicios y los pasajeros deben cumplir con las normas mínimas de prevención, como el uso de chalecos salvavidas.

Ya a bordo, y mientras degustan un suculento fiambre servido en hojas de platanal, los navegantes tendrán la oportunidad de conocer la leyenda del nombre La Vieja que tiene el río, la cual refiere que en tiempos precolombinos una reina indígena, de nombre Guacamarintia, solía andar ataviada con muchas alhajas de oro que los mismos indios le ofrendaban. Un día los españoles asaltaron a Guacamarintia, la despojaron de sus joyas y la lanzaron a las aguas. Tiempo después, las tribus quimbayas que emprendieron la búsqueda, encontraron a la reina ya envejecida en el sitio que hoy se conoce como Piedras de Moler, en límites con el Valle del Cauca, y hasta donde llega la travesía de unos 12 km. Así, el balsaje en el rio La Vieja es también aventura alrededor de una historia mítica.

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